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El mito de la comida gratis | Economía

La creencia de que el gobierno puede proveer bienes y servicios gratis

“Government is that fiction whereby everybody believes that he can live at the expense of everybody else.”

Frédéric Bastiat

El mito de la comida gratis es la creencia de que el gobierno, de una u otra manera, puede proveer bienes y servicios gratis; que puede gastar dinero sin que eso le cueste a nadie.

Tomando en cuenta que el gobierno tiene dos maneras de obtener dinero: una es cobrando impuestos y la otra es imprimiendo dinero. La forma en que este mito se manifiesta es muy específica y tiene dos partes:

  1. La creencia de que se le puede cobrar impuestos a las empresas sin que los consumidores, trabajadores o individuos los paguen. Que, de alguna manera, “la empresa” es la que paga.

  2. La creencia de que se puede imprimir dinero nuevo sin ningún costo. Que si el gobierno imprime dinero, eso permite que la gente se haga más rica sin que nadie se haga más pobre.

Impuestos a las empresas

Veamos el primer problema: los impuestos a las empresas.

¿Qué es una empresa? Una empresa está constituida por una sociedad de personas y existe gracias a sus clientes y empleados. La idea aquí es que la empresa no existe sin esos individuos.

La empresa no paga impuestos porque “la empresa” no existe como ente real. El concepto de “ellos” es una abstracción. Solo existen individuos que conforman esas empresas, y solo los individuos pagan impuestos.

Los dueños, los trabajadores y los clientes forman el grupo que mantiene viva a una empresa. Esos impuestos los terminan pagando el accionista, el trabajador y el consumidor. Todos pierden.

Mucha gente piensa que cuando el gobierno le cobra impuestos a las empresas, la empresa es la que paga ese impuesto. Pero la empresa tiene que sacar ese dinero de algún lado. Quien termina absorbiendo ese costo es el trabajador de la empresa o el consumidor de los productos que esa empresa vende.

El costo del seguro social

“We must increase taxes on business, not on individuals.”

Por ejemplo, los impuestos del seguro social al contratar a una persona. Se cree que esos impuestos son pagados mitad por la empresa y mitad por el empleado, y listo. Eso es ficción.

La realidad es que la parte que “paga” el patrón es parte del costo de la mano de obra. Si el patrón quiere contratar a alguien más, tiene que considerar como parte de su costo no solo el salario del empleado, sino también todas las cuotas adicionales que debe pagar al gobierno.

Para el patrón no importa si ese sueldo se lo da 100% al empleado o 60% al empleado y 40% al gobierno. Lo único que importa es el costo total de emplear a esa persona. Por lo tanto, el impuesto por contratar a alguien, que aparentemente paga el patrón, en realidad lo termina pagando el empleado. Además, estos impuestos crean desempleo, ya que reducen el incentivo a contratar personas.

Los impuestos a las empresas terminan siendo pagados a costa de los empleados y los consumidores. Si no, ¿de dónde saldría ese dinero? Tiene que venir de las ventas de los productos. ¿A qué costo? Ese costo se transfiere al consumidor. Esto es razonamiento económico básico.

El problema es creer que los impuestos a las empresas son impuestos que solo pagan las empresas y no las personas. Sí, la empresa es quien emite el cheque o la transferencia, pero el costo no lo absorbe la empresa: lo absorbe el empleado con menores salarios, el socio con menores ganancias y el consumidor con precios más altos en bienes y servicios.

La economía en una lección

La lección es que, al crear regulaciones o políticas económicas, hay que considerar los efectos de esas políticas no solo a corto plazo, sino también a largo plazo. Y no solo en un grupo de personas, sino en todos los grupos involucrados.

Los efectos visibles y los invisibles de las regulaciones.

La conclusión es que siempre se están cobrando impuestos a personas. No hay que encubrir ese hecho diciendo que las empresas pagan impuestos.

Imprimir dinero

“Pero el banco central puede imprimir dinero y listo, eso no cuesta nada”. Es muy barato imprimir dinero o agregar ceros a una cuenta digital.

Imprimir dinero es una forma de cobrar impuestos. Si el gobierno imprime dinero, el país tendrá más dinero para gastar y, si se gasta más dinero por los mismos bienes, los precios suben. Esa diferencia de precio, esa inflación, es un impuesto.

El gobierno no solo obtiene dinero cobrando impuestos, también lo obtiene imprimiendo dinero.

Hay tres maneras de cobrar impuestos a las personas: cobrando directamente a los individuos, cobrando a las empresas (que en realidad recae sobre individuos) e imprimiendo dinero.

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Conclusión

Dejemos de pedirle ayuda al gobierno. El gobierno no tiene dinero propio: el dinero que usa viene de nosotros mismos. Es decir, cuando le exigimos al gobierno que pague programas sociales, ¿de dónde crees que viene ese dinero? De nuestra misma bolsa. ¿Qué pudiste haber hecho con ese dinero? ¿Cuál es el costo real de las cosas?


Referencias:

  • https://mises.org/articles-interest/which-seen-and-which-not-seen

  • https://www.amazon.es/ECONOM%C3%8DA-EN-UNA-LECCI%C3%93N-EDICI%C3%93N/dp/8472097307

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